En nuestra sala de masaje en Girona, a menudo escuchamos una preocupación que genera mucha angustia y silencio: “Carles, Angela… me encanta mi pareja, pero ya no tengo ganas. No me sale de dentro. Creo que me he apagado”.
Esta sensación de «no ser normal» es el resultado de años de mitos culturales, porno y una educación sexual desactualizada. Recientemente, nuestra amiga y colega, la Dra. Vian Aziz (ginecóloga y experta en salud sexual en el Reino Unido), compartía unas reflexiones sobre el libro Mind the Gap de la Dra. Karen Gurney que creemos que todo el mundo debería leer.
Hoy queremos llevar esta ciencia a la piel y explicarte por qué tu cuerpo no está roto.
1. El mito del deseo espontáneo: No eres un mando a distancia
Nos han vendido que el deseo «normal» es el que aparece de la nada, como un rayo en un cielo sereno (Deseo Espontáneo). Si no sientes unas ganas locas de sexo mientras estás cocinando o viendo una serie, piensas que tienes una disfunción.
Pero la realidad científica es otra: la mayoría de las personas (especialmente en relaciones de larga duración) experimentan el Deseo Reactivo.
Esto significa que el deseo no aparece antes de la acción, sino que aparece como respuesta a un estímulo, a una proximidad emocional o a un tacto físico. El deseo es como un fuego que necesita que alguien avive las brasas y sople un poco. No es una avería; es una variación natural del funcionamiento humano.
2. «Mind the Gap»: La brecha del orgasmo
La Dra. Vian nos recuerda un dato punzante: existe una brecha (gap) del 30% en la probabilidad de llegar al orgasmo entre hombres y mujeres en relaciones heterosexuales.
Esto no es un problema biológico de la mujer. Es un problema cultural. Se ha priorizado el placer masculino (rápido y enfocado a la meta) y se ha olvidado que el cuerpo femenino necesita tiempo, contexto y una relajación profunda del sistema nervioso para abrirse. El Tantra Energy que practicamos en la sala es, precisamente, la herramienta perfecta para cerrar esta brecha.
3. Cultivar el placer: Tu mapa erótico
El deseo no es algo que se «tiene», es algo que se «cultiva». Y para hacerlo, la Vian nos da cuatro claves que nosotros suscribimos al 100%:
- Información real: Deja de creer en las películas. Conoce cómo funciona tu sistema nervioso.
- Comunicación: Aprender a decir «me gusta así» o «necesito ir más lento» es el mejor afrodisíaco.
- Conocer tu mapa: Explorar qué zonas de tu cuerpo vibran y qué ritmos te conectan.
- Reducir la vergüenza: La culpa y la vergüenza son los interruptores que apagan el deseo.
¿Qué tiene que ver el masaje en todo esto?
Todo. Nuestra sala es el laboratorio perfecto para practicar el deseo reactivo.
Cuando vienes a una sesión de Tantra Energy , vienes sin la presión de «tener que cumplir». No hay un objetivo final. Al quitar la presión, tu sistema nervioso se relaja, tu piel se despierta y, de repente, la energía que creías perdida empieza a moverse sola.
No buscamos que tengas ganas antes de entrar. Buscamos que, a través del tacto consciente y la presencia, tu cuerpo recuerde que el placer es su estado natural.
Angela & Carles