Qué es la alexitimia masculina y por qué el masaje consciente es el camino más corto para el hombre que no sabe cómo expresar lo que siente.
Lo vemos a menudo. Un hombre se tumba en la camilla, su cuerpo está rígido como una piedra, su respiración es corta y los hombros le llegan a las orejas. Cuando le preguntamos cómo está, la respuesta suele ser un silencio o un lacónico: «Bien, un poco cansado, pero bien».
Esta es la gran mentira del masculino. No es que no quieran decir la verdad; es que, a menudo, no tienen las palabras para hacerlo. Esto tiene un nombre: Alexitimia.
El «bozal emocional» del masculino
La alexitimia no es una enfermedad, es una desconexión. Durante generaciones, se ha educado a los hombres en la dureza, el rendimiento y el estoicismo. «Los niños no lloran», «no hagas un drama», «sé fuerte».
El resultado es un hombre que ha aprendido a ponerse un bozal emocional. Con el tiempo, este bozal ya no es solo mental; se convierte en una coraza física. Las emociones que no se permiten expresar (el miedo, la tristeza, la soledad) no desaparecen: se quedan incrustadas en los músculos, en la mandíbula y en la pelvis.
Cuando la palabra no llega, el cuerpo es el camino
El problema de la alexitimia es que pedirle a ese hombre que «vaya a terapia a hablar» puede ser una tortura. Si no sabe identificar qué siente, ¿cómo lo va a explicar?
Aquí es donde el Tantra Energy y el Masaje Conciente se convierten en una herramienta revolucionaria:
- No hace falta hablar: En la camilla, no te interrogamos. Dejamos que el tacto haga la pregunta.
- El cuerpo no sabe mentir: Puedes decir que «estás bien», pero si tu tejido está contraído, nos está contando una historia de resistencia y estrés.
- Sentir para identificar: Al mover la energía y relajar la musculatura profunda, la emoción bloqueada suele emerger. De repente, aparece un llanto liberador o una risa nerviosa. En ese momento, el hombre ya no «piensa» la emoción, la SIENTE. Y sentirla es el primer paso para ponerle nombre.
Nuestro acompañamiento (Carles & Angela)
En este proceso, nuestra dualidad es clave:
- Carles (La Estructura): Ofrece un espacio donde el hombre no se siente juzgado ni cuestionado. Su presencia masculina firme le dice: «Yo te sostengo, aquí es seguro dejar de ser el pilar que lo aguanta todo».
- Angela (La Guía): Aporta la intuición femenina que detecta el bloqueo emocional antes de que él mismo lo sepa. Le ayuda a bajar de la cabeza al corazón con una suavidad que el masculino a menudo no se ha permitido recibir nunca.
Una invitación para los hombres (y para quienes los aman)
Si eres hombre y sientes que tu «armadura» pesa demasiado, o si te cuesta explicar qué te pasa aunque sabes que no estás del todo bien, regálate la posibilidad de no tener que usar las palabras.
Permite que nuestras manos ayuden a tu cuerpo a deshacer los nudos que la cabeza no sabe desatar. No tienes que ser fuerte en nuestra sala. Solo tienes que ser tú.
Carles & Angela