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 La pregunta del millón que nos hizo un cliente y nuestra respuesta con total honestidad, por Carles y Angela.


El otro día, al acabar una sesión, un cliente nos miró a los ojos y, con mucha prudencia, nos hizo la pregunta que muchos piensan pero pocos se atreven a formular:

“Escuchad… vosotros sois pareja. Os amáis. Pero cada día trabajáis tocando cuerpos desnudos, moviendo energía sexual y conectando íntimamente con otras personas. ¿Cómo lo lleváis? ¿No sentís celos? ¿No sentís que esto es, de alguna manera, ser infiel?”

La pregunta es legítima.
Desde una visión tradicional de las relaciones —donde el tacto, el cuerpo y la energía sexual son propiedad exclusiva de la pareja— lo que hacemos podría parecer una locura.

Pero para nosotros, la respuesta es clara y serena.
Y hoy queremos compartirla, porque creemos que ayuda a entender no solo nuestro trabajo, sino qué es realmente el amor, la lealtad y la fidelidad consciente.

La diferencia entre “consumir” y “servir”

Esta es la clave de bóveda.

Cuando una persona es infiel en una relación convencional, a menudo lo hace para consumir: busca fuera lo que siente que le falta dentro —placer, validación, novedad, excitación—. Busca llevarse algo.

Cuando nosotros estamos en nuestro espacio de trabajo, no entramos a consumir a nadie. Entramos a servir.

  • Carles no toca un cuerpo para excitarse él mismo. Toca para sostener.
  • Angela no conecta con la emoción de un hombre para enamorarse de él. Conecta para guiarlo.

Nuestra energía sexual está ahí, sí. La sentimos, sí. Pero no la ponemos al servicio de nuestro deseo personal. Somos canales. La energía pasa a través de nosotros para acompañar, desbloquear y sanar, pero no nos la “quedamos”.

Por eso, no hay nada que estemos quitando a nuestra pareja. No nos llevamos nada a casa, más allá de la satisfacción de un trabajo hecho con amor y presencia.

La intimidad tiene muchas capas

A menudo se confunde intimidad terapéutica con intimidad de pareja.

En la sala vivimos momentos profundamente íntimos con los clientes: vulnerabilidad, emoción, lágrimas, energía sexual vital en estado puro. Y sí, eso es sagrado.

Pero la intimidad que compartimos nosotros dos es de otra liga.
Nuestra intimidad se construye en:

  • El proyecto de vida compartido.
  • La complicidad de miradas que solo nosotros entendemos.
  • El refugio que somos el uno para el otro cuando se acaba el día y cerramos la puerta.

Lo que compartimos con los clientes es sagrado, pero es transitorio.
Lo que compartimos nosotros es sagrado y es raíz.

Los celos no se niegan: se trabajan

Seríamos mentirosos si dijéramos que nunca, en todos estos años, hemos sentido un cosquilleo de inseguridad. Somos humanos.

La diferencia es qué hacemos con eso.
El Tantra nos ha enseñado a no proyectar ni prohibir, sino a responsabilizarnos de lo que sentimos. En lugar de decir “no hagas esto”, decimos “cuando pasa esto, me siento inseguro”.

Hablamos. Nos escuchamos.
Ambos tenemos una energía potente, y también un lugar muy claro dentro del vínculo:

  • Carles sabe que su base, su roca, es Angela.
  • Angela sabe que su conexión de alma es con Carles.

Los celos nacen del miedo a ser sustituido.
Cuando sabes quién eres y qué lugar ocupas en el corazón de tu pareja, entiendes que nadie te puede sustituir, porque lo que hacemos en el trabajo no es buscar pareja: es ofrecer presencia.

¿Por qué esto enriquece nuestra relación?

Lejos de separarnos, trabajar con la energía sexual de otras personas nos ha unido más.

Porque nos obliga a estar limpios. No podemos permitirnos resentimientos escondidos, silencios tóxicos o temas pendientes. La energía no lo permitiría.

Ver a tu pareja en su faceta de sanador/a —ver cómo Carles sostiene con tanta nobleza o cómo Angela guía con tanta intuición— no despierta celos, despierta admiración.

No somos infieles, somos libres

La fidelidad, para nosotros, no es “encerrar el cuerpo” bajo llave.
La fidelidad es mantener vivo el acuerdo de cuidar el vínculo que nos une.

Cuando trabajamos, somos fieles a nuestro propósito de vida: acompañar y servir.
Cuando llegamos a casa, somos fieles a nuestro amor.

Entendemos que, desde fuera, pueda parecer complejo. Pero desde dentro, cuando se vive con conciencia, transparencia y sin dobles intenciones, es uno de los actos de amor más limpios que existen.

Gracias por hacer preguntas valientes.
Las preguntas valientes merecen respuestas honestas.

Carles & Angela
Tantra Energy · Presencia, tacto y conciencia

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