Sobre nuestra dualidad como terapeutas y nudistas, y por qué creemos que normalizar el cuerpo es el primer paso para sanarlo.
Si te has paseado por nuestras redes sociales o has visto imágenes de nuestros viajes, es probable que hayas visto fotos donde salimos desnudos en medio de la montaña, de un río o frente al mar.
Para algunos, ver a su terapeuta sin ropa puede resultar chocante. Estamos acostumbrados a la «bata blanca» o al uniforme que marca distancia y autoridad.
Pero nosotros, no creemos en la distancia. Creemos en la humanidad.
Hoy queremos explicarte por qué la desnudez forma parte intrínseca de quiénes somos, tanto en la vida privada como en la profesional, y por qué esta «dualidad» es, de hecho, nuestra mejor herramienta de trabajo.
1. Nudismo: Nuestra raíz (ACexplora)
Antes de ser los terapeutas que te reciben en la sala, somos personas que aman la libertad.
Somos los fundadores de ACexplora, un proyecto donde guiamos grupos en viajes de senderismo y aventura… nudistas.
Para nosotros, quitarse la ropa en la naturaleza no tiene nada que ver con el exhibicionismo ni con el sexo. Tiene que ver con volver al origen.
Cuando caminas desnudo por los Alpes o te bañas desnudo en un río en Colombia, la barrera entre tú y el mundo desaparece. Sientes el aire, el sol y el agua en cada centímetro de piel.
Esta conexión salvaje y pura es la que nos recarga las pilas para luego poder sostenerte a ti en la consulta.
2. La Coherencia Terapéutica: «Predicar con el ejemplo»
En nuestra sala de masaje, te pedimos que te desnudes.
Te pedimos que te quites la ropa, pero también que te quites la vergüenza, los complejos y las corazas emocionales.
¿Cómo podríamos pedirte que ames tu cuerpo si nosotros escondiéramos el nuestro?
Mostrarnos desnudos en la naturaleza es nuestra forma de decirte:
«Mira, nosotros también somos carne y hueso. Tenemos pliegues, tenemos marcas, tenemos piel. Y estamos en paz con ello.»
Un terapeuta que tiene miedo de su propia desnudez transmitirá (inconscientemente) inseguridad al cliente.
Un terapeuta que habita su cuerpo con libertad transmitirá seguridad.
Cuando ves que nosotros no tenemos miedo de ser vistos, tu sistema nervioso entiende que a nuestro lado no serás juzgado.
3. Desexualizar la Desnudez
Vivimos en una sociedad extraña: la desnudez está permitida si es para «vender» (publicidad, moda, cuerpos perfectos hipersexualizados), pero está mal vista si es natural, imperfecta y cotidiana.
Nosotros tenemos una misión clara: Desexualizar la desnudez para Sacralizarla.
- Un cuerpo desnudo no es necesariamente una invitación sexual.
- Un cuerpo desnudo es un mapa de historias. Es belleza. Es vulnerabilidad.
Cuando publicamos una foto nuestra desnudos en una cima, estamos reivindicando que el cuerpo es un instrumento de gozo y libertad, no solo de deseo. Y esta es exactamente la misma filosofía que aplicamos al Tantra Energy: la energía sexual es vida, y se puede vivir desde la inocencia y la pureza, no solo desde el morbo.
4. ¿Y en la sala de masaje? (El matiz importante)
Haber visto estas imágenes nuestras en la naturaleza puede generar la pregunta lógica: «Entonces, ¿vosotros trabajáis desnudos durante las sesiones?»
La respuesta es: A veces. Pero con unas normas muy claras.
Como nudistas, nos sentimos cómodos sin ropa y sabemos que, en determinados momentos de la terapia (especialmente en el Tantra), trabajar piel con piel facilita un flujo energético mucho más limpio, sin la electricidad estática o la barrera de la ropa. Nos ayuda a nosotros a estar más conectados a la Tierra y a transmitir mejor.
Pero hay una Línea Roja innegociable:
La desnudez del terapeuta es una decisión exclusivamente profesional nuestra.
- No es un servicio «a la carta»: El cliente nunca puede pedir o exigir que nos desnudemos. Si lo hace, la respuesta será no.
- Es una cuestión de energía, no de visual: Si en algún momento decidimos trabajar sin ropa, es porque nuestra intuición nos dice que la sesión lo necesita para profundizar, nunca para complacer la vista del cliente.
- La confianza primero: Generalmente, no lo hacemos en primeras sesiones. Necesitamos haber construido un vínculo de respeto sólido antes de compartir esta vulnerabilidad en la sala.
Así que, si nos ves desnudos en la montaña, es porque somos libres. Si nos ves desnudos en la sala, es porque estamos utilizando todo nuestro ser para cuidarte. En ambos casos, la intención es siempre sagrada.
La Dualidad que Suma
¿Somos profesionales serios? Sí. ¿Nos formamos constantemente y cuidamos los protocolos? Por supuesto.
Pero también somos salvajes. También somos nudistas.
No nos escondemos detrás de un uniforme porque creemos que la mejor terapia es la autenticidad.
Así que, tanto si nos ves con ropa de masajista como si nos ves sin nada bajo una cascada, somos los mismos: Carles y Angela, honrando el cuerpo como el templo que es.
Gracias por mirarnos con ojos limpios.